Autor de la reseña
Escribe, desmonta y vuelve a montar antes de opinar
Compro cada aparato con mi dinero, lo uso durante meses y lo abro cuando algo chirría. Este teclado de 65 teclas llegó a mi mesa hace un año y desde entonces ha pasado por temporadas de escritura intensiva, partidas sueltas y dos limpiezas a fondo. Aquí no hay laboratorio: hay un destornillador, un móvil para medir ruido y una libreta donde apunto qué se rompe primero.
Mi método es sencillo: uso diario, fotos propias sobre la mesa de madera, mediciones caseras y una sección de «lo que no me gustó» que no edito para suavizarla. Si algo falla a los ocho meses, lo cuento con la misma claridad con la que cuento lo que sigue funcionando.